La economía creció 1,2% respecto a igual período de 2024, aunque se contrajo 0,2% respecto al trimestre previo.

La comparación contra igual período de 2024 muestra aumentos en el Comercio al por mayor (soja, combustibles importados) y al por menor (importaciones de bienes de consumo), así como en varios servicios (Salud, Educación, Recreación, Financieros, y de Comunicación e Información). También hubo incrementos en la cadena cárnica (producción pecuaria e industria frigorífica) y en la Construcción de edificios. En cambio, hubo caídas en la actividad de la refinería de ANCAP (por reparación de averías en la boya petrolera de José Ignacio), en la cadena de sivicultura y celulosa, en la construcción de obras viales y de líneas de energía eléctrica, y en los servicios de alojamiento y gastronomía.
 
Desde el enfoque del gasto, el crecimiento del PIB se explicó por el aumento del consumo privado (bienes importados y servicios de recreación) y del gobierno (salud pública), así como por la mayor demanda externa neta (exportaciones de bienes y servicios aumentaron más que las importaciones). Las formación bruta de capital se redujo, porque el incremento de la inversión fija no alcanzó a compensar la reducción de stocks (se vendió el importante volumen de granos acumulado en el trimestre anterior).
 
El mercado laboral muestra señales de estabilidad. En setiembre-noviembre la tasa de empleo disminuyó levemente, mientras que la tasa de actividad creció en magnitud similar, determinando un aumento de la tasa de desempleo.
La actividad económica creció 1,2% interanual en el tercer trimestre de 2025.

Las proyecciones de crecimiento del PIB han sido ajustadas levemente: a la baja para 2025 y al alza para 2027. Se mantuvieron estables para 2026.