En marzo, la inflación se ubicó en 2,94% interanual, moderándose respecto de meses previos y situándose por debajo del piso del rango de tolerancia.
La baja respondió principalmente a factores transitorios, como la caída en los precios de frutas y verduras y el ajuste en la tarifa de combustibles.
La inflación subyacente se ubicó en 3,5%, mientras que la inflación no transable se mantuvo estable y dentro del rango de tolerancia por sexto mes consecutivo.
Las expectativas de inflación continúan ancladas y alineadas con la meta y la dinámica salarial se mantiene consistente con los lineamientos vigentes.
Este escenario de inflación baja, expectativas ancladas y instancia expansiva configura un punto de partida sólido para enfrentar un contexto internacional de elevada incertidumbre. En este marco, la política monetaria se guía por un enfoque prudente y dependiente de los datos, con el objetivo de llevar la inflación a 4,5% anual y mantenerla en ese nivel.