El PIB creció 1,8% en 2025, por debajo de lo proyectado por el BCU, con dos velocidades de crecimiento bien diferenciadas. El primer semestre mostró un desempeño sólido, mientras que el segundo se vio afectado por factores transitorios, como la sequía, interrupciones productivas y eventos puntuales en el sector energético, que explican la desaceleración del período. En el cuarto trimestre, la actividad mostró un leve aumento trimestral (0,1%).
Desde el enfoque sectorial, se destacó el desempeño de la industria manufacturera y los servicios financieros, y de las actividades agropecuarias, pesca y minería, mientras que la construcción y la generación de energía mostraron caídas.
Desde la demanda, el consumo privado sostuvo la actividad, al crecer en el promedio anual 2,1%. Por su parte, la inversión permaneció relativamente estable (variación +0,3%) y la demanda externa neta se redujo, como resultado de un incremento de 1,9% en las exportaciones de bienes y servicios, menor al aumento de 4,9% en las importaciones.
El mercado laboral tuvo un desempeño favorable en promedio durante 2025, aunque hacia fin de año comenzaron a observarse señales de menor dinamismo. En los primeros meses de 2026 se registran señales de recuperación.