La reducción de la inflación no transable presenta un desafío para la política monetaria por su rigidez. Este indicador, que afecta directamente los costos de las empresas y, por tanto, la competitividad del país, ha caído en los últimos meses, de la mano de la mejora de las expectativas. No obstante, hay camino por recorrer, porque aún se encuentra cerca del techo del rango de tolerancia.